
La turbulencia política que se vive en todo el mundo requiere de cálculos elementales para poder salir adelante. Las elecciones preliminares que se desarrollan en los Estados Unidos de Norte América nos demuestran que la real politik se sigue confabulando en los rincones más obscuros. Hace apenas unos días causó revuelo la noticia de que un candidato afroamericano tenía posibilidades reales de adjudicarse la candidatura del partido demócrata. Las elecciones en Iowa marcaban indicios de un supuesto razonamiento minucioso por parte de los electores demócratas en esa entidad sinónimo de conservadurismo. Un candidato de tez de negra, formado al interior de una simbiosis de culturas – oriundo de Hawai; madre norteamericana; padre keniano; padrastro filipino; formación preuniversitaria musulmana; y egresado de Harvard – volteaba las encuestas y destronaba el apellido Clinton de la hegemonía en el partido demócrata. Ante tal fenómeno la prensa en nuestro país se regocijaba con la idea de poder reestablecer las relaciones bilaterales entre ambas naciones anteponiendo el respeto a la soberanía y tratándonos de igual a igual como algún día soñó la elite gobernante yuppie de finales del siglo veinte. Ayer en las elecciones de New Hampshire Hillary Clinton regresó a Barak Obama a la realidad. La sociedad norteamericana con su boyante economía, su respeto por las estructuras democráticas y los derechos humanos, reflejo de esplendor y prosperidad, pero que se pudre desde dentro como una masa cancerígena que no sabe hacía donde se dirige ni porqué lo hace, pasó factura a la memoria de Martin Luther King, i have a dream pronunció éste en su más celebre discurso, pero en estos momentos el sueño tiene que esperar la historia nos demuestra que las causas justas requieren de más tiempo para poder engendrarse (no porque ésta lo sea) en la psique de las personas. La victoria de Obama en las preliminares de Iowa fue solamente un espejismo, falaz por cierto, de respeto a lo odiado y eso no se da en los imperios, no en una sociedad sectaria, no en una sociedad xenofóbica, no en una sociedad racista, no, mi imaginación no lo puede concebir. Por lo pronto puedo percibir que el conservadurismo producto del embrollo sociológico que se vive en Estados Unidos de Norteamérica desde hace decenas de años no permitirá que la llegada a la casa blanca de un afroamericano o una mujer. Las cartas están tiradas para que el candidato ultraconservador y mas férreo defensor de las políticas antiemigrantes llegue a Washington este año. México lindo y querido, “tan lejos de dios (libertad, justicia, igualdad) y tan cerca de Estados Unidos" Porfirio Díaz. Tenemos mucho por hacer, hagamos práctico lo teórico.
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