lunes, 21 de enero de 2008

Antípoda a la Argentina


Hace algunos meses se anunció con bombo y platillo la llegada de Cesar Luis Menotti a la dirección técnica de la Universidad Autónoma de Guadalajara. Dicho acontecimiento marcó para bien el prestigio y proyección a nivel mundial del fútbol mexicano. Cesar Luís para quienes lo admiramos marcó una etapa evolutiva al frente de la selección mexicana a principios de los años noventas. La filosofía de juego y los elementos cognoscitivos que impregnó en aquella selección devastada moralmente por el cataclismo de los “cachirules” la sacaron de la profunda mediocridad en la que se encontraba. Menotti en aquellos años sorprendió a propios y extraños convocando a jugadores que hasta ese momento pululaban en el anonimato, Ramón Ramírez fue una de las joyas que pulió el experimentado entrenador, eso es lo que tienen los grandes, como referencia podemos citar a Leo Benhakkeer que nos guste o no fue quien debutó a dos imprescindibles, Cuauhtémoc Blanco y Guillermo Ochoa. El parteaguas que dejó “el flaco” (como lo llaman en Argentina) ha servido como base de crecimiento en la selección nacional porque si argumentamos que el Menotti de 1991 nada tiene que ver con la selección del 2008 de Hugo Sánchez creo que estaremos equivocados. Las filosofías se maman, se adquieren, se impregnan, lo que todos conocemos como aprendizaje uno a uno, es decir, los jugadores que en aquel momento ungió el profe se retiraron entre los años 1999 y 2004 por lo tanto como se citaba éstos sirvieron como educadores de la generaciones que les precedieron. Con esto no pretendo afirmar lo que no es, seguimos siendo futbolística y deportivamente (me refiero a todas la disciplinas) limitados pero en lo que respecta al fútbol lo éramos aun más antes de la llegada al mando de Cesar Luís que tiene como única gran virtud hacer fácil lo difícil como todos los grandes genios. Mi solidaridad y respeto para los caballeros como tú, para aquellos trotamundos, para los que aman el deporte y lo explican de una manera tan sencilla, pero sobre todo, para los hombre que todavia luchan por sus ideales y defienden sus principios. Como antípoda Ricardo Antonio Lavolpe regresa al fútbol mexicano y pone a la prensa a cuchichear y a especular sobre su futuro. Es bien conocido el carácter del Argentino, sabemos que la humildad y la sencillez son dos valores que lo caracterizan; hombre de éxitos dentro y fuera del país; campeón con el Atlante al principio de los años noventa; técnico de un Atlas desparpajado, descarado y propositivo plagado de jóvenes canteranos (no hechos por el obviamente) ¿remember Marcelo Bielsa?; dueño de una carácter negociador y mesurado si no preguntémosle a Federico Lagorio, Hugo Sánchez, Ailtón Da Silva, Martín Palermo, Cuauhtémoc Blanco entre muchos otros; poseedor de estadísticas futbolísticas en el extranjero más que envidiables, es decir, Ricardo es un estuche de monerías y en México nos encanta celebrar eso, las monerías, bienvenido seas Ricardo, México te recibe una vez más con las arcas, perdón, con los brazos abiertos, sigue con tu porte a la Tom Sellek, cobra cantidades estratosfericas, insulta a la prensa, sobaja a tus iguales, enséñales que tu eres el héroe de la película, pero eso sí, que ha nadie se le ocurra pensar que vienes solamente por dinero (1,000,000 de pesos mensuales en sueldo) nosotros sabemos que regresaste solo para estar cerca de tu familia y porque amas nuestro país, tu sigue no te preocupes, los técnicos mexicanos que esperen a poder dirigir otra vez, ellos al contratio, están felices porque tienen un semidios en casa. No cabe duda , la sociedad nos marca y la nuestra no ha aprendido a reconocer a los caballeros y sacar a patadas (aunque se lea intolerante) a quien viene y en nuestra propia patria nos pretende ver la cara, pero bueno... como se dice coloquialmente, "no tiene la culpa el indio sino el que se lo hace compadre".

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